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El texto, en lucha decisiva para sobrevivir

Cuando no había profusión de videos, salvo las fílmicas de los noticieros de televisión, el trabajo de describir la realidad en los medios impresos tradicionales exigía a los periodistas una hábil y profunda capacidad de graficarla a través de la palabra escrita.

Excelentes crónicas y reportajes, exponentes de una literatura de no ficción, contribuyeron a trasmitir y visibilizar los detalles de un episodio, a dar una idea del clima humano y ambiental en que se produjeron y permitir al lector entrar casi como un testigo en esos escenarios.

Los reportajistas debían tener un “ojo fotográfico” para captar, percibir los intangibles y “mostrar” al público lo que había ocurrido y si bien se destacaban algunos periodistas por su dominio de las reglas de la narración, puedo decir que, en el caso de la mayoría, sus capacidades para reflejar la realidad en base al texto eran bastante buenas.

Sin que estos géneros hayan perdido vigencia e importancia, ahora los ciudadanos tienen más oportunidades de ver con sus propios ojos los episodios noticiosos que por obra de los audiovisuales que dominan la comunicación digital y en redes sociales se difunden a gran escala. Esta costumbre, porque así podríamos llamarla, es la que marca hoy el sesgo audiovisual de la información. La imagen o la narración oral se complementan en potcast y storytellings y se convierten en los formatos que prefiere la gran audiencia para estar informada.

El texto, ese conjunto de signos y símbolos gramáticos que fundaron el lenguaje escrito y que ha sido la base del aprendizaje, el conocimiento, la comunicación y la información, libra ahora una fuerte batalla para no sucumbir frente al lenguaje audiovisual.

Una novedad que desafía la imaginación y la creatividad de los medios impresos para apelar a recursos que le den vida y realismo a las noticias en un mundo que prefiere “ver y oír” más que leer.

Traducción al inglés de Las Reflexiones 

The text, under the decisive war for survival

Back when there wasn’t much profusion of videos, just TV, the big job of describing realities through newspapers actually rendered journalists with no other option than display their uttermost skills on graphing things out through the written word.

Non-fiction literature exponents, excellent chronicles and outstanding reports, were what contributed to the transmitting of specific details and vibes of an episode, giving a rough and good enough idea of ??such human climates in which everything occurred, thus allowing readers to feel they’re stepping onto these scenarios almost as a witnesses.

Reporters had to have a “photographic eye” to perceive and capture intangibles and “show off” to the public what had happened, and although such journalists stood out for their mastery on the rules of storytelling, I can say most of them also stood out at redacting text.

The text genre hasn’t lost its validity or importance, but citizens have many more opportunities nowadays to see the news episodes with their own eyes. This applies on very large scales thanks to the audiovisuals that dominate the world of digital communications on digital and social networks.

This custom, because that’s what it can be called, is the factor that marks the audiovisual bias both information and misinformation of today. Images and narrations lie on the resources of podcasts and storytellings, which have become the formats that wide audiences do prefer.

The text, that group of grammar signs and symbols that founded written language and that’s been the basis of learning, communication and information, is now waging a fierce battle not to fully succumb to the audiovisual language.

A novelty that challenges the imagination and creativity of the printed media to appeal to resources that give life and realism to the news in a world that prefers to “see and hear” rather than read.

– Translated from Spanish by Randy Rodriguez.

Fuente: https://listindiario.com/rss/portada/

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